Cree en tus sueños y creerán en ti…
El joven Soichiro nació en 1906. Al igual que todos tenia sueños y creía firmemente que en él habitaba un apasionante guerrero con la fuerza para poder lograrlos. Desde muy pequeño alimento una enorme fascinación por los motores, heredo de su padre ese amor por la mecánica. Trabajo día tras día junto a él en su taller arreglando bicicletas engrasado hasta los codos. En su adolescencia Soichiro fue descubriendo aún más secretos del mundo de la mecánica. Descubrió a Napoleón, y se sintió profundamente inspirado por él, se quedo fascinado con este descubrimiento, y se dijo así mismo que conquistaría el también al continente. ¡Quería hacer algo grande!
La frustración de Soichiro no quebró su espíritu, tuvo la habilidad para cambiar una experiencia decepcionante y convertirla en una gran oportunidad para seguir aprendiendo. Esto no iba a paralizarlo, cargo al bebe en sus espaldas y recorrió el taller observando todo, con la idea de aprender de los expertos que allí trabajaban.
Con los años desarrolló su talento para la mecánica, pero aun siendo un estudiante pobre alimentó el sueño de diseñar los segmentos de pistón, que pensaba vender a Soichirio pasó largas noches trabajando en su proyecto agotando el poco dinero que poseía, poniendo en riesgo el alimento de su familia. Al cabo de varios años de esfuerzo logró al fin el diseño perfecto. Llegó el día de presentarlo a la Toyota Corporation. Para su asombro la Compañía optó por rechazarlo por no cumplir con sus estándares de calidad. Argumentaron que no poseía los conocimientos técnicos y ridiculizaron su fabricación, le sugirieron que retomara sus estudios. ¿Qué piensas que ocurrió con Soichirio? La humillación y la profunda decepción que sintió lo llevo a enfermarse. ¿Qué hubieses hecho tú en su lugar?
Sin lugar a dudas, la humillación llevó a enfermarlo, pero no impidió que renunciara a sus sueños. No permitió nunca que las circunstancias le apartaran de la meta que se había fijado. Soichiro retomo dos meses después la universidad, aunque lo expulsaron en poco tiempo porque sólo asistía a las clases de mecánica. Con lo aprendido y su experiencia logro fabricar los pistones que tanto deseaba. Toyota quedo tan fascinado con el diseño que les presento Soichiro que no sólo acepto comprar sus pistones sino que decidió financiar la construcción de su empresa.
¡Llegaba el gran momento de construir su fábrica! Pero cuando iba a concretarlo el gobierno japonés entraba a la segunda guerra mundial y no había cemento disponible para la construcción. Soichiro, sabía que existía una única alternativa, seguir adelante. Por ello busco la ayuda de unos amigos, para que trabajaran en la forma de crearlo. Después de trabajar varias semanas consiguieron obtener el concreto, con el que levantaron su empresa. Finalmente pudo ponerse a producir sus segmentos de pistón.
Alcanzo el éxito, pero lo vio desvanecerse casi por completo cuando en el transcurso de la guerra su fábrica fue bombardeada. Para asombro de sus empleados, este hecho no quebranto su espíritu, les demostró cuan poderoso puede ser un hombre si decide en base a sus objetivos. Convoco al personal, y los convenció para que localicen el combustible que arrojaban los aviones norteamericanos, ya que éste era necesario para poner en funcionamiento nuevamente la fábrica. No transcurrió mucho tiempo hasta que un terremoto arrasó su fábrica y se vio en la necesidad de vender la línea de pistones a Toyota.
Los bombardeos producto de la Segunda Guerra arrazaron con todo en Japón, la nación estaba en la ruina, con escasez de alimentos, su economía estaba paralizada y los problemas sanitarios se incrementaban. La bicicleta paso a ser unos de los pocos medios de transporte. Soichiro se las arregló para ponerle motor, y utilizarlo para ir y venir del mercado. Al cabo de tres años, producía en serie y creaba la Honda Motor Company. ¡El éxito era un hecho!
Sabemos ahora que, Soichiro Honda, nunca permitió que los problemas lo alejaran de sus sueños. Escuchó siempre a su corazón sin importar lo que le sucediera, supo cambiar sus acciones en el momento preciso y tomó decisiones difíciles que lo fortalecieron. En definitiva convirtió sus derrotas en victorias.
Soichiro se demostró a si mismo, que el dar batalla es lo único que hace resplandecer aquello que anhelamos conquistar cuando todo parece perdido. Siempre avanzo hacia sus metas y eso lo transformó en un magnifico hombre que se diferenciaba del resto. Su sueño, ese ferviente deseo, fue lo suficientemente poderoso para mantenerlo vivo frente a las avatares que surgían.
Soichiro descubrió que en lo más profundo de su corazón habitaba alerta un apasionante guerrero. Muchas personas temen despertar el guerrero que mora en su interior, eligen pasar toda la vida sin despertarlo. Te propongo que para conquistar tus sueños busques apasionadamente a aquel que recibirá atento tus órdenes.











